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“Dos números menos” (Jorge Bucay) y el entorno de trabajo actual

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“Dos números menos” (Jorge Bucay) y el entorno de trabajo actual

El entorno de trabajo actual nos exige ser capaces de adaptarnos a las nuevas reglas de juego para poder tener un alto desempeño:

  • El ritmo de trabajo es frenético en casi todos los sectores; esto hace que el trabajo sea casi imposible de planificar y estructurar.

  • Las especificaciones de los proyectos cambian a cada minuto. Te adaptas o te quedas sin proyecto.

  • La globalización, los avances en logística, etc.…. requieren que seamos flexibles, ágiles y resolutivos.

¿Cómo te adaptas tú a estos entornos?

Hay personas que por su forma de ser se mueven como pez en el agua en entornos volátiles. Éstas consiguen adaptarse al cambio con éxito, es decir, con equilibrio personal-profesional y con una sensación de bienestar alta. Sin embargo, hay otras personas que no tienen el talento innato para moverse en este tipo de entornos con tanta facilidad y terminan adaptándose a costa de mucho estrés y sufrimiento. No les queda más remedio, son las reglas del juego. En su día a día, transcurren la jornada laboral consumiendo altos niveles de energía debido a esa adaptación disfuncional. Con el tiempo se van acostumbrando, resignando o, incluso, les genera resentimiento (“Si no fuera por…”). No sé si alguna vez has tenido que caminar durante largo tiempo con un calzado más pequeño del que te corresponde. ¿Recuerdas la sensación de bienestar cuando te quitas el calzado? ¡Qué alivio! Esto mismo les ocurre a muchos profesionales. Se han adaptado como han podido al entorno de trabajo actual y están contando las horas para que llegue el  viernes…. y se puedan descalzar. La rutina, el piloto automático… les lleva a que de forma inconsciente, incluso, se compren calzado más pequeño del que les corresponde:

Como en el cuento de Jorge Bucay “Dos números menos”: 

Un hombre entra en una zapatería, y un amable vendedor se le acerca:

–     ¿En qué puedo servirle, señor?

–     Quisiera un par de zapatos negros como los del escaparate.

–     Cómo no, señor. Veamos: el número que busca debe ser… el cuarenta y uno. ¿Verdad?

–     No. Quiero un treinta y nueve, por favor.

–     Disculpe, señor. Hace veinte años que trabajo en esto y su número debe ser un cuarenta y uno. Quizás un cuarenta, pero no un treinta y nueve.

–     Un treinta y nueve, por favor.

–     Disculpe, ¿me permite que le mida el pie?

–     Mida lo que quiera, pero yo quiero un par de zapatos del treinta y nueve.

El vendedor saca del cajón ese extraño aparato que usan los vendedores de zapatos para medir pies y, con satisfacción, proclama «¿Lo ve? Lo que yo decía: ¡un cuarenta y uno!».

–     Dígame: ¿quién va a pagar los zapatos, usted o yo?

–     Usted.

–     Bien. Entonces, ¿me trae un treinta y nueve?

El vendedor, entre resignado y sorprendido, va a buscar el par de zapatos del número treinta y nueve. Por el camino se da cuenta de lo que ocurre: los zapatos no son para el hombre, sino que seguramente son para hacer un regalo.

–      Señor, aquí los tiene: del treinta y nueve, y negros.

–      ¿Me da un calzador?

–      ¿Se los va a poner?

–      Sí, claro.

–       ¿Son para usted?

–      ¡Sí! ¿Me trae un calzador?

El calzador es imprescindible para conseguir que ese pie entre en ese zapato. Después de varios intentos y de ridículas posiciones, el cliente consigue meter todo el pie dentro del zapato.

Entre ayes y gruñidos camina algunos pasos sobre la alfombra, con creciente dificultad.

–      Está bien. Me los llevo.

Al vendedor le duelen sus propios pies sólo de imaginar los dedos del cliente aplastados dentro de los zapatos del treinta y nueve.

–      ¿Se los envuelvo?

–      No, gracias. Me los llevo puestos.

El cliente sale de la tienda y camina, como puede, las tres manzanas que le separan de su trabajo. Trabaja como cajero en un banco.

A las cuatro de la tarde, después de haber pasado más de seis horas de pie dentro de esos zapatos, su cara está desencajada, tiene los ojos enrojecidos y las lágrimas caen copiosamente de sus ojos.

Su compañero de la caja de al lado lo ha estado observando toda la tarde y está preocupado por él

–      ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?

–      No. Son los zapatos.

–      ¿Qué les pasa a los zapatos?

–      Me aprietan.

–      ¿Qué les ha pasado? ¿Se han mojado?

–      No. Son dos números más pequeños que mi pie.

–      ¿De quién son?

–      Míos.

–      No te entiendo. ¿No te duelen los pies?

–      Me están matando, los pies.

–      ¿Y entonces?

–      Te explico -dice, tragando saliva-. Yo no vivo una vida de grandes satisfacciones. En realidad, en los últimos tiempos, tengo muy pocos momentos agradables.

–      ¿Y?

–      Me estoy matando con estos zapatos. Sufro terriblemente, es cierto… Pero, dentro de unas horas, cuando llegue a mi casa y me los quite, ¿imaginas el placer que sentiré? ¡Qué placer, tío! ¡Qué placer! 

Actúas en piloto automático y ¿esto te limita o te favorece?

El hábito, la costumbre, la rutina, … le lleva a uno a realizar acciones en piloto automático que no hace más que abrumarle y esclavizarle más. Por ejemplo, el entorno de trabajo actual es muy demandante. De hecho, como dato interesante: nos llegan entorno al 40% más de tareas de las que somos capaces de sacar en el día. Y si a eso, en piloto automático nos comprometemos con la gente (colaboradores, jefes, otros compañeros…) a hacer más de lo que somos capaces de hacer, pues terminamos siendo esclavos de nuestros propios pilotos automáticos: jornadas laborales interminables, sin cumplir lo prometido, ni con tus propias expectativas …

¿Cómo puedo despertar como líder y liderar?

  1. Identifica tus pilotos automáticos.

  2. Determina si te limitan o te favorecen. ¿Qué consecuencias tienen?

  3. Diseña un plan de acción para tomar las riendas de tus decisiones (el 90% son inconscientes). No permitas que sea tu piloto automático quien dirija tu vida.

  4. Desarrollar las 5 competencias esenciales para marcar la diferencia como líder

Si eres líder, mánager o mando intermedio con talento, esclavizado, frustrado y/o abrumado en el entorno de trabajo actual, te puedo ayudar a desarrollar tus actividades de liderazgo de forma satisfactoria y mayor bienestar.

¿Cómo? Identificando tus pilotos automáticos, tus áreas de mejora y tus ladrones del tiempo, con herramientas objetivas, científicas y con rigor. Y a partir de ahí determinar el plan de acción personalizado para poder desempeñar tu labor como líder sin sacrificios personales y con mayor bienestar.

Quiero ayudar a despertar a los líderes abrumados y estresados … a entrenarles para que puedan afrontar con éxito su función de líder y, en consecuencia, puedan liderar con más entusiasmo y mejores resultados a su equipo.

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2019-05-15T22:53:18+00:00 marzo 4th, 2019|Desarrollo de Talento, Liderazgo, PNL|
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